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Se teme un “baño de sangre” en Kabul

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Apenas dos semanas después de que los talibanes entraran a Kabul, el ejército estadounidense abandonó en la noche del lunes al martes Afganistán, finalizando casi dos décadas de intervención occidental en el país.

A continuación, los acontecimientos clave desde que los talibanes, derrotados en 2001, volvieron al poder.

 

– Rápido avance –

 

El 15 de agosto, tras una ofensiva relámpago iniciada en mayo con el inicio de la retirada de las tropas internacionales, los combatientes talibanes se plantan a las puertas de Kabul.

En apenas diez días se han hecho de una multitud de ciudades, encontrando poca o nula resistencia del ejército afgano.

Los dirigentes gubernamentales huyen. El presidente derrocado Ashraf Ghani escapa a Abu Dabi para evitar un “baño de sangre”. “Los talibanes ganaron”, admite.

Se difunden imágenes de guerrilleros talibanes posando en el palacio presidencial.

Su llegada genera caos, con decenas de miles de afganos y extranjeros aterrorizados que se apresuran a buscar refugio en el aeropuerto de Kabul.

La desesperación es tal que algunos se aferran a los aviones mientras despegan.

 

– Temores internacionales –

 

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas alerta que Afganistán no puede ser cuna para el terrorismo.

Muy criticado, el presidente Joe Biden defiende la retirada y subraya que Estados Unidos no puede defender un país cuyos líderes “se rindieron y huyeron”.

China es el primer país en mostrarse dispuesta a entablar relaciones “amistosas y cooperativas” con los talibanes. Después acusa a Washington de “dejar un terrible caos”.

El líder de la diplomacia de la Unión Europea, Josep Borrell, reconoce que deberán hablar con los talibanes.

El presidente ruso Vladimir Putin pide a la comunidad internacional evitar el “colapso” de Afganistán.

 

– ¿Un régimen ‘diferente’? –

 

Los talibanes animan a los funcionarios del antiguo gobierno a retomar sus funciones “sin ningún miedo”.

En su primera aparición tras tomar el poder, su portavoz Zabihullah Mujahid asegura que dejarán “trabajar a las mujeres de acuerdo con los principios del islam”.

En la ciudad de Herat, algunas chicas retoman la escuela.

Poco después de volver a Afganistán, su cofundador Abdul Ghani Baradar asegura que el movimiento será “diferente” esta vez.

Pero el fiscal de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, avisa de crímenes durante el avance talibán que podrían vulnerar el derecho internacional.

 

– Una caótica evacuación –

 

En el aeropuerto de Kabul, se pone en marcha uno de los puentes aéreos “más difíciles” de la historia, como lo describe Biden, presionado para terminar la evacuación antes del plazo límite del 31 de agosto.

El representante europeo Josep Borrell asegura que “es matemáticamente imposible” culminarlo para esa fecha.

La situación se deteriora en el aeropuerto, con multitudes amontonadas para tratar de entrar a la terminal. Al menos siete personas mueren.

Los talibanes culpan a Estados Unidos del caos y lo comparan con “la paz y el orden” que, según ellos, imperan en el resto del país controlado por ellos.

Sin embargo, su poder no es total: en el valle del Panshir, en el norte de Kabul, una mezcla de milicianos antitalibanes y exmiembros de las fuerzas de seguridad organizan la resistencia.

El denominado Frente Nacional de Resistencia se dice preparado para una “conflicto a largo plazo”, pero también se muestra abierto a negociar con los talibanes un gobierno inclusivo.

 

– Ataque suicida –

 

Ante las peticiones de algunos aliados para alargar las evacuaciones, Biden se aferra a la fecha del 31 de agosto alegando riesgos de seguridad.

Los talibanes, que también definen ese plazo como una “línea roja”, se comprometen a permitir la salida de estadounidenses y afganos más allá de ese día, según dice el secretario de Estado Antony Blinken.

En la noche del 26 de agosto, el grupo yihadista Estado Islámico (EI), rival de los talibanes, reivindica un ataque suicida en el aeropuerto de Kabul.

Más de 100 personas murieron, entre ellas 13 soldados estadounidenses.

El viernes, Reino Unido, Francia y España son los últimos países en dar por finalizados sus vuelos de evacuación.

El domingo, los talibanes anuncian que su líder supremo Hibatullah Akhundzada está en el sur de Afganistán y prevé una aparición pública.

El mismo día, Estados Unidos ataca con dron un coche lleno de explosivos en Kabul. El ejército investiga si esa acción causó la muerte de civiles, como apuntan algunas informaciones.

El lunes, en la recta final de la retirada, algunos cohetes se dispararon contra el aeropuerto.

Con los últimos aviones despegados, más de 123.000 personas pudieron abandonar Kabul desde el 14 de agosto.

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