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Pistoleros llegan como doctores y de medicina recetaron plomo

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Sujetos disfrazados como doctores ingresaron a un centro médico privado capitalino y sin levantar sospechas ultimaron de dos balazos al empresario olanchano Wilkin Santiago Montalván Mejía, hermano del diputado suplente por el partido Libertad y Refundación (Libre), Milton Mateo Montalván.

La víctima, de 51 años, era originario de San Francisco de la Paz, Olancho, deja tres hijos, estaba casado, y era licenciado en administración de empresas, además de ser propietario de varias empresas que funcionan en la capital hondureña.

El violento hecho, según informaciones extraoficiales, se registró ayer a eso de las 5:30 de la mañana, cuando Montalván Mejía se encontraba sedado por estar entubado en la sala COVID-19, de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), de un reconocido hospital privado, del barrio La Granja de Comayagüela.

Pero fue hasta eso de las 8:00 de la mañana, casi tres horas después del hecho que trascendió de manera extraoficial el asesinato de Montalván Mejía, sin que ninguna fuente oficial informara sobre lo sucedido, hasta que el diputado y hermano de la víctima, Mateo Montalván Mejía, rompió el silencio a través de radioemisoras y confirmó el suceso, asegurando desconocer los motivos del crimen.

De acuerdo con el congresista suplente, su pariente tenía 16 días de estar hospitalizado y permanecía entubado, grave de COVID-19. Por su complicado estado de salud Montalván Mejía iba a ser trasladado a México para recibir atención médica más especializada.

“DURMIERON” A LA SEGURIDAD

Según testigos, al menos cuatro hombres y una mujer, vestidos de médicos llegaron hasta la sala COVID-19 del centro asistencial.

 

Enseguida, los falsos galenos al ubicar a Montalván Mejía, procedieron a ingresar a la sala donde estaba interno, completamente sedado.

 

En un descuido de la seguridad y del otro personal que labora en el sanatorio, uno de los hombres sacó un arma y disparó en dos ocasiones contra el empresario, provocándole la muerte al instante.

Supuestamente, para cometer el crimen los pistoleros usaron silenciadores y no alertar a las otras personas que en ese momento estaban en el centro médico.

Cometido el asesinato, los criminales huyeron tranquilamente del centro asistencial siempre sin alertar al personal. Por su parte, según se informó, Montalván Mejía yacía en una cama de la sala Covid-19, presentando dos disparos en la cabeza con orificio de salida, uno en la sien izquierda y el otro en la cara. Al centro asistencial llegaron una hora después agentes policiales y militares. A los uniformados los acompañaron empleados de la Dirección General de Medicina Forense (DGMF), del Ministerio Público para realizar el respectivo levantamiento legal.

COMIENZAN INVESTIGACIONES

El portavoz de la Secretaría de Seguridad, Edgardo Barahona, confirmó que temprano en la mañana recibieron la notificación del suceso a través de la línea 911.

Por tal razón, la Policía Nacional desplazó un equipo de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), cuyos elementos constataron que la víctima estaba ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos y fue atacado por desconocidos, utilizando indumentaria médica.

Asimismo, las autoridades policiales indicaron que se realizará la recolección de indicios y testimonios que ayuden a esclarecer el hecho violento y, posteriormente, dar con el paradero de los criminales.
Por su parte, Issa Alvarado, portavoz de Medicina Forense, confirmó horas después que ya se había realizado la autopsia correspondiente y entregaron el cadáver a sus parientes.

A la morgue capitalina llegaron familiares, amigos y conocidos del empresario olanchano, quienes lamentaron lo ocurrido y exigieron justicia para esclarecer el crimen. En medios de prensa trascendió que Montalván Mejía pudo ser investigado por el Ministerio Público (MP), por supuestos nexos con narcoactividad.

OTRO HECHO SIMILAR

El 28 de enero del 2016, un hecho similar sucedió en el mismo centro médico capitalino, cuando desconocidos acribillaron a tiros a un presidiario que recibía atención, así como a un custodio penitenciario.

 

En esa ocasión, sujetos vestidos de policías y con pasamontañas perpetraron el ataque. Los ultimados eran el recluso Manuel Isaac Durón Chacón y el policía penitenciario, Noé Perfecto Reyes Molina.

De acuerdo con relatos de testigos, al menos ocho sujetos fuertemente armados irrumpieron en el reconocido centro asistencial privado con el objetivo de ejecutar al reo que recibía atención médica.

Tres custodios que vigilaban al presidiario fueron sometidos a la impotencia, habiendo resultado muerto también uno de ellos.