La industria farmacéutica de Estados Unidos tiene una política de precios que perjudica a los más vulnerables, imposibilitados de acceder a medicamentos indispensables, concluyó una investigación del Congreso publicada el viernes.

Los investigadores se centraron en 10 fabricantes a los que acusan de aumentar los precios de los medicamentos en casi cuatro veces la tasa de inflación durante los últimos cinco años.

“La investigación del comité reveló que los precios de los medicamentos son injustos e injustificados y están siempre al alza”, dijo en rueda de prensa la congresista Carolyn Maloney, coordinadora de ese trabajo que se extendió por tres años.

Los estadounidenses gastan en salud unos 11.000 dólares por año, el nivel más alto en todo el mundo industrializado. Los medicamentos representan una parte sustancial de ese gasto.

El informe de 269 páginas, elaborado por la mayoría demócrata del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, ofrece lo que Maloney describió como un “raro vistazo” a las tácticas de las farmacéuticas más rentables del mundo.

Para 12 medicamentos que examinó el comité, los fabricantes aumentaron los precios más de 250 veces desde 2016, afirmó la diputada.

Mindy Salango, diabética y defensora de pacientes de Morgantown, Virginia Occidental, dijo que se había visto obligada a organizar reuniones clandestinas para darles a los pacientes dosis de insulina a las que de otro modo no podrían acceder.

“No somos criminales y nos reunimos en los estacionamientos como si fuéramos criminales. Esto no es atención médica. Es la supervivencia de los más ricos”, dijo a periodistas la activista, que paga alrededor de 350 dólares al mes por la insulina que necesita.

Salango dijo que de acuerdo a diversos estudios una cuarta parte de los diabéticos estadounidenses raciona habitualmente su insulina debido a los altos precios. Durante la pandemia, aumentaron a la mitad.

– “Beneficios récord” –
Las empresas del sector “han obtenido ganancias récord a expensas de la vida de los diabéticos y otras personas que padecen enfermedades crónicas y necesitan medicamentos para sobrevivir”, agregó.

Según sus autores, esta investigación “confirma que en Estados Unidos la industria farmacéutica ha apuntado a aumentar los precios durante muchos años mientras los mantiene o los reduce en el resto del mundo”.

Pone el ejemplo del analgésico Lyrica, de Pfizer, que cuesta cuatro veces más de lo que costaba en 2004, y acusa a los laboratorios de modificar medicamentos para obtener una nueva patente y encarecer el precio del producto.

El informe rechaza la posición de los fabricantes de medicamentos de que los aumentos de precios apoyan el desarrollo, y que han utilizado una parte significativa de la financiación que reciben para “suprimir la competencia”.

Los demócratas esperan que el informe incida en el debate parlamentario sobre el proyecto de ley de bienestar social Build Back Better (Reconstruir Mejor) de 1,75 billones de dólares del presidente Joe Biden, que se presentará al Senado en las próximas semanas.

Si ese plan se aprobara, pacientes que se atienden en el marco del dispositivo estatal Medicare podrán negociar directamente con los fabricantes de medicamentos el precio de algunos medicamentos, incluidos los tratamientos contra el cáncer.

El proyecto gubernamental impone un límite de 35 dólares mensuales al gasto en insulina y fija en un máximo de 2.000 dólares anuales lo que Medicare puede cobrar por medicamentos a una persona.

El grupo de presión Pharmaceutical Research and Manufacturers of America (PhRMA) dijo que el proyecto de ley no será favorable a los pacientes.

“Sabemos que cuando los burócratas del gobierno fijan el precio de los medicamentos, los pacientes finalmente tienen menos acceso a tratamientos y curas”, dijeron los industriales.

Acusaron además a los autores del informe de ignorar “los problemas del conjunto del sistema de atención médica, como las tácticas de las aseguradoras y los intermediarios, que trasladan los costos más altos a los pacientes vulnerables”.

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