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En medio del Bicentenario, Honduras se levanta en seguridad, de una pandemia y dos huracanes

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El presidente Juan Orlando Hernández destacó que, en medio del Bicentenario de Independencia Patria, Hondura se levanta en seguridad, de una pandemia y dos huracanes.

El mandatario y la primera dama, Ana García de Hernández, participaron en los actos del inicio de celebración del Bicentenario de Emancipación Política de Honduras y toda Centroamérica con la celebración este 1 de septiembre del día consagrado a la Bandera Nacional en el Palacio José Cecilio del Valle, sede de Casa Presidencial.

En los actos conmemorativos participaron además representantes de los poderes Legislativo y Judicial y miembros del Gabinete de Gobierno, así como cuerpo diplomático acreditado en el país e invitados especiales.

El gobernante destacó que los policías, militares, jueces, abogados y demás cuerpos de seguridad que enfrentan la criminalidad, así como el personal sanitario que está en primera línea en la pandemia de la covid-19, son los nuevos héroes en este Bicentenario.

200 años de retos

El presidente Hernández recordó que han pasado 200 años desde que los hijos ilustres que fundaron “nuestra República lucharon incansablemente por heredarnos un país libre, soberano e independiente”.

“Algunos de ellos ofrendaron sus vidas y podemos asegurar que no lo hicieron en vano, porque en su profundo amor por Honduras prevalecía el anhelo de heredar a las futuras generaciones una nación próspera, digna y justa”, apuntó.

Añadió que “de los padres de la independencia heredamos no solo este gran país, sino también el coraje, el temple y la valentía para luchar por nuestros sueños”.

“Hoy, 200 años después, nos sentimos orgullosos de llevar con nosotros el espíritu indómito del cacique Lempira, la valentía del general Francisco Morazán, la tenacidad de José Trinidad Cabañas, el anhelo por la igualdad y la justicia de don Dionisio de Herrera, la sabiduría de José Cecilio del Valle y el legado moral del padre José Trinidad Reyes”, resaltó Hernández.

Puntualizó que esa es la esencia de los hondureños: solidaridad, justicia, unidad, igualdad, libertad y fraternidad.

“Y estos valores, en la vida de cada hondureño y de cada centroamericano, son los que determinan la grandeza de nuestra nación”, acotó.

Prosiguió recordando que “bien lo dijo nuestro paladín centroamericano: ‘La grandeza de la Patria no se mide por la extensión de su territorio sino por la dignidad y el honor de sus hijos’”.

Los retos del Bicentenario

 

 

 

El titular del Ejecutivo señaló que la dignidad y honor “nos sobra y que ha prevalecido en los momentos más difíciles a lo largo de la historia”.

“Hoy, cuando el calendario marca el inicio del mes del Bicentenario, quiero expresar mi gratitud a Dios, porque es Él quien nos ha llevado de la mano, nos ha levantado cuantas veces hemos caído y ha enjugado nuestras lágrimas abriendo los cielos con lluvia de bendiciones”, indicó.

“Por la voluntad de Dios y su inmenso amor es que estamos aquí, porque a lo largo de estos 200 años Honduras ha vivido épocas de amor, prosperidad y esperanza, pero también épocas muy oscuras a las que no deseamos volver nunca más”, señaló Hernández.

El gobernante hondureño expresó que “nos preparamos con mucha anticipación para que el Bicentenario fuera una gran fiesta cívica que detonara a su máxima potencia el fervor patrio de cada hondureño”.

“Pero nadie imaginó que llegaríamos a los 200 años en medio de una pandemia que nos ha arrebatado la vida de miles de hondureños y que ha castigado severamente nuestras actividades económicas, los empleos y las empresas”, acotó.

Agregó que han sido muchas noches de desvelo y días de angustia pensando “en cómo juntos, unidos, podemos hacernos más fuertes para enfrentarnos a un enemigo invisible pero mortal”.

La luz al final del túnel

El jefe de Estado manifestó que hoy, después de muchos meses de angustia y desconsuelo, y después del paso de dos huracanes devastadores que “nos partieron el territorio en pedazos, estamos viendo una luz al final del túnel”.

Remarcó que cualquier otro país con menos coraje hubiera sucumbido ante el impacto de estos tres eventos, pero “aquí estamos, de pie y con la frente en alto, avanzando sin retroceder, unidos como nación”.

Una mejor Honduras

“No queremos más guerras, no más pobreza, no más corrupción, no más narcotráfico”, expuso Hernández.

“Queremos paz, queremos prosperidad, queremos mejor calidad de vida para cada familia”, acotó.

“Queremos que Honduras y nuestra exuberante región vuelva a estar en los ojos del mundo por sus riquezas naturales, coloniales, religiosas y arqueológicas, por su exquisita gastronomía, por sus culturas vivas y la hospitalidad de nuestra gente”, puntualizó.

“Queremos que el mundo conozca la esencia de nuestra gente. Nuestra esencia no está en el odio, en la venganza, en la mentira ni en la violencia irracional”, sostuvo.

“Al igual que en el pasado, hoy tenemos nuevos héroes y heroínas dispuestos a ofrendar sus vidas -de ser necesario- por construir una Honduras en paz, próspera, segura y con oportunidades para todos”, subrayó Hernández.

Los retos en seguridad

 

 

 

“El camino para construir una Honduras Mejor no ha sido fácil”, destacó el presidente de la República.

El titular del Ejecutivo apuntó que “cuándo asumimos la presidencia del Congreso Nacional en 2010 y posteriormente, la presidencia de la República en 2014, sabíamos que no podíamos seguir haciendo las cosas de la misma manera”.

“Sabíamos que, con la ayuda de Dios y de la mano del pueblo hondureño, podíamos recuperar esta patria cinco estrellas”, señaló.

“Los enemigos de la libertad y la independencia seguían ahí presentes, con muchos recursos librando sus propias batallas y ganando muchas de ellas con la complacencia de aquellos que juraron defender este país, pero ante la magnitud de los problemas voltearon su mirada hacia la desidia y la indolencia”, remarcó Hernández.

Recordó que se estaba perdiendo el país, “porque lo llevaron a un profundo abismo del cual no podíamos salir”.

“En unos cuantos años nos convirtieron en el país más violento del mundo. Hicieron del Distrito Central y San Pedro Sula las ciudades más peligrosas del planeta y le entregaron el sistema de salud a mafias poderosas”, afirmó.

“Dejaron secuestrada la educación y tomaron como rehenes a nuestros niños. Nos empobrecieron. Destruyeron y asfixiaron nuestro aparato productivo. Alejaron el turismo y nos aislaron del mundo. Condenaron a miles de familias a no tener opción a una vivienda digna y nos dejaron las peores carreteras de la región”, apuntó.

“Estos eran los problemas estructurales de Honduras y sabíamos que la tarea no sería fácil porque los males de muchos años, de décadas de abandono, no se solucionan de la noche a la mañana”, expuso Hernández.

Rememoró que “ahí volvieron a resonar en mi mente las palabras del general Francisco Morazán: dignidad y honor. Ahí radica la grandeza de nuestra patria y nos aferramos a ella para salir del abismo profundo”.

“Estábamos heridos de muerte, estábamos a las puertas de convertirnos en un narco Estado y un Estado fallido”, subrayó.

“Junto con valientes hombres y mujeres, comenzamos a sentar las bases de la nueva Honduras”, resaltó.

Honrar a los nuevos Héroes

El gobernante indicó que “en el Bicentenario de nuestra emancipación quiero honrar la memoria de los valientes hondureños que ofrendaron su vida para que Honduras recuperara la paz y la tranquilidad y dejáramos así de ser el país más violento del mundo”.

“Los llevamos en el corazón y los declaramos héroes y heroínas de la patria. Nuestras oraciones están con las familias de cada agente, cada fiscal, cada soldado y juez a quienes no les tembló la mano para enfrentarse a los criminales que nos habían robado la paz y la tranquilidad”, expresó.

“Con valientes hombres y mujeres combatimos a las mafias que se habían entronizado en el sistema de salud y lo recuperamos”, puntualizó.

“Con valientes hombres y mujeres recuperamos el control de nuestro sistema educativo, el cual había sido secuestrado por grupos que mantenían secuestrado el futuro de nuestros hijos para lograr sus intereses particulares”, aseveró.

“Con la creatividad y el ingenio de muchos hondureños logramos que las puertas del financiamiento se democratizaran, permitiendo que los históricamente excluidos tuvieran acceso a créditos blandos, con tasas históricamente bajas nunca antes vistas”, afirmó Hernández.

Asimismo, dijo que con gran acierto y gracias a las ideas de compatriotas se logró reactivar contra viento y marea la industria del turismo.

Destacó que también se logró que los micro, pequeños y medianos empresarios, quienes generan 7 de cada 10 empleos, volvieran a ser parte de la agenda del desarrollo con equidad.

Los héroes de la pandemia

El presidente de la República hizo una especial mención al reconocer el heroísmo de miles y miles de hondureños que son parte del sistema sanitario.

“Gracias a ustedes, así como a miles de voluntarios, se han salvado millares de vidas que fueron afectadas por el covid-19”, expresó.

“Cuando esta pesadilla apenas iniciaba, la comunidad científica nacional predijo miles de muertes y millones de contagios. Esos pronósticos aterradores no se cumplieron gracias a nuestros médicos, enfermeras, microbiólogos, anestesistas, en fin, a todo aquel que tiene un rol en nuestro sistema de salud”, acotó.

“Hoy estamos viendo una luz al final del túnel con el extraordinario proceso de vacunación y como lo he dicho antes, la vacuna salva vidas, reactiva la economía y genera empleos”, remarcó Hernández.

Para finalizar, en el marco del evento, el titular del Banco Central de Honduras (BCH), Wilfredo Cerrato, entregó al presidente Hernández el nuevo billete de 200 lempiras emitido en conmemoración del Bicentenario de Independencia Patria y que entra en circulación este miércoles.