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El estrés por la pandemia provoca que haya falta de coincidencia en el deseo sexual

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La disritmia sexual se trata de la falta de coincidencia entre los integrantes de una pareja sobre los momentos en los que tienen ganas de tener relaciones sexuales. También se lo denomina diferencia de timing en la frecuencia o discronaxia sexual.

Las especialistas que conversaron con Clarín coinciden en que durante los casi 7 meses que llevamos de Aislamiento Preventivo Obligatorio por la pandemia de coronavirus se incrementaron las consultas por este tema, especialmente en parejas que conviven.

“El deseo sexual se ve afectado en muchas parejas en estos momentos de pandemia. Tenemos que entender que estamos atravesando un momento inédito. Convivimos en espacios reducidos, muchas horas juntos. De repente, nos convertimos en docentes, sumado a que muchos tienen sobre carga laboral. Estamos ansiosos, con miedo, con incertidumbre y con problemas económicos, un verdadero cóctel de emociones. Toda esta situación inédita podría contribuir claramente a que el deseo se vea afectado, pero también podemos pensarlo como un buen momento para encontrar las herramientas para hacer que el deseo se mantenga encendido”, explica a Clarín Julia Santecchia, psicóloga y sexóloga clínica y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

¿Existe un ritmo sexual ideal?

Hace unas semanas Carina (34) decidió pedir una sesión de terapia online con su pareja ya que, cuenta, siempre tiene ganas de hacer el amor y que si fuera por ella tendría encuentros sexuales todos los días. “No solo siento que no pasa eso, sino que cada día veo que estamos más desconectados. Me siento frustrada y creo que ya no lo excito como antes”, expresa Carina.

Gabriela Recchi, psicóloga y orientadora en sexualidad, dice que, generalmente, la disritmia sexual se da en vínculos con cierto tiempo de recorrido como pareja, aunque aclara que nadie está exento de sentir y manifestar esta problemática ya que el timing forma parte del encuadre del vínculo sexual que por diversos motivos puede cambiar. Por esa razón, sugiere, es necesario establecer uno en el que ambos estén a gusto.

“Teniendo en cuenta esto, la comunicación en la pareja es elemental ya que es un acuerdo que se debe establecer en cada relación. En las consultas la pregunta que no falta es ¿cuál es el ritmo sexual ideal, hay una cantidad de veces normal? Dejemos en claro que no hay una cantidad de encuentros establecida, todo va a depender de cada pareja, de cada persona. Sin embargo, es importante escuchar y observar si aparecen comentarios directos o indirectos que dejen entrever y uno de los dos (pensando en un vínculo sexual con dos participantes) sienta que es poco o mucho lo que se vive sexualmente en ese vínculo”, señala Recchi.

“A causa del Covid muchas personas trabajan desde su casa, se implementó una ‘nueva normalidad’ en donde la rutina habitual se trasladó a nuestro hogar: trabajar, comer, dormir, estudiar, hacer ejercicio. También pasamos a tener más roles: quienes tienen hijos en edad escolar cumplen, en cierta parte, el rol del docente desde sus casas. Debido a esta convivencia constante, a esta falta de espacios, puede verse afectada la vida sexual; ya que para que haya un encuentro, tiene que haber un desencuentro. A su vez, la sexualidad es frágil, vulnerable y emociono-dependiente. Vulnerabilidad en el sentido de que pequeñas causas producen grandes efectos: un disgusto o una discusión afectan la respuesta sexual. Lo mismo sucede con lo emocional: estamos viviendo en un estrés constante, con una gran incertidumbre y ni hablar de quienes perdieron familiares”, describe a Clarín la psicóloga y sexóloga Sofía Reumann.

¿Qué podemos hacer?

Cuando se produce esta falta timing sexual, en primer lugar, es fundamental que los sentimientos puedan ser compartidos con el otro integrante de la pareja propiciando una comunicación empática.

“Primero, es importante saber que la sexualidad es aprendida y construida día a día. Muchas generaciones no hemos recibido educación sexual y si tuvimos la suerte de tenerla, apenas nos han hablado de la reproducción y del aparato genital. Pero poco nos han enseñado que la sexualidad va cambiando, que en cada momento de nuestras vidas va teniendo expresiones y características propias y que no es instintiva como la de los animales; entonces, claramente, podría verse afectada en este momento tan particular. Pensemos en los profesionales de la salud o en todos los trabajadores que están en primera línea: probablemente se sientan desbordados y toda esta situación emocional la trasladen a la cama”, dice Santecchia.

“Todos cambiamos a medida que pasa el tiempo y es por esto que nuestra sexualidad también lo hace. La pareja se tiene que entender como una sociedad donde cada uno va a plantear sus deseos. Mediante la escucha y la empatía vamos a tener que encontrarnos con la situación de renegociar o de acordar nuevas formas de vincularnos sexualmente. Es fundamental no suponer ni dejar que nuestras inseguridades nos afecten, trabajar la autoestima y reeducar nuestra sexualidad”, recomienda Recchi.

Santecchia brinda una serie de consejos para que las parejas que están atravesando por esta situación puedan sobrellevarla de la mejor manera posible.

✔Entender que lo que le pasa a uno de los integrantes de la pareja no es mejor ni peor que lo que le ocurre al otro.

✔Cada uno con sus ganas y con su ritmo.

✔Es importante dialogar, hablar de lo que nos pasa, explicar que no es algo personal, que tiene que ver con el ritmo de cada uno, de cómo vive su sexualidad.

✔Si hay discrepancia en los niveles de interés del deseo sexual, no significa que la otra persona ya no te desea, que no la erotizás más, simplemente es su manera de “desear”.

✔Ser más flexibles: el que tiene más ganas no debe acercarse con la intención sexual, sino con intención afectiva para que la otra persona no se sienta presionada. Y del otro lado también predisponerse a ese acercamiento, no atajándose, simplemente dándose la oportunidad de conectarse.

✔Recuperemos esos besos apasionados y esos abrazos que nos desarmaban. Una caricia que te eriza toda la piel o esas miradas profundas que dicen más que muchas palabras, todo esto es conectarse.

✔Y si no surge el deseo, no frustrarnos, disfrutar ese momento de conexión que vamos perdiendo, y quién dice que uno de esos días aparezca nuevamente.

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