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A muy pocos días para que se cumpla el calendario político acordado para la celebración de las elecciones generales, y en el marco de un ambiente en ebullición y de amenazas, la Convergencia contra el Continuismo comparece ante la sociedad hondureña con el siguiente posicionamiento:

1. Constatamos que estas elecciones se realizan en el contexto de una narco dictadura, cuyos constructores llegaron al control del Estado por la vía violenta e inconstitucional y no están en la disposición de entregar el poder por la vía política democrática, porque ellos no creen en la democracia ni en el Estado de Derecho. Esta mafia es enemiga de Honduras, y sus miembros están empecinados en seguir con el secuestro del Estado a través del control de los resultados electorales, la militarización de la sociedad, la represión y endurecimiento de leyes. En ese sentido, ratificamos nuestro repudio a la mafia que lidera Juan Orlando Hernández y a la vez constatamos que sus días están contados ya que el Pueblo no soporta un día más esta pesadilla hecha gobierno.

2. Existen claros indicios de que el grupo delincuencial que detenta el poder percibe su inminente derrota y por eso orquesta un gran fraude electoral a partir de la manipulación del proceso de votaciones y conteo de los votos. Para que tal mecanismo les funcione, necesitan que el elector ceda a la compra de su conciencia por unas pocas monedas, se quede pasivamente en su casa y permita que ellos apliquen su estrategia fraudulenta. Por tal motivo hacemos un vehemente llamado al noble Pueblo Hondureño a no hacer caso de los intentos de corromper su conciencia o de meterle miedo para ir a votar; lo exhortamos a que se movilice masivamente a las urnas y a defender su voto de esas maquinaciones antidemocráticas.

3. Llamamos al elector para que en este proceso no haga caso de las campañas hipócritas y falsas del grupo en el poder, diseñadas para manipular la mente del elector; lo llamamos a que castigue con su voto al grupo delincuencial que ha secuestrado al Estado y a que vote por aquellas candidaturas a la presidencia, al Congreso Nacional y a las alcaldías que han dado firmes muestras de estar en contra de la narco dictadura, de luchar contra la corrupción y por la defensa de la soberanía nacional.

4. A las autoridades y a la escala básica de militares y policías les hacemos un llamado patriótico a que no se presten para violentar una vez más la voluntad soberana del Pueblo, al cual han jurado defender; lo exhortamos a que se rebele contra quienes le den ordenes ilegales, injustas y antidemocráticas, o a ejercer una cruenta represión que enlute más hogares hondureños. Hacemos nuestra la sentencia de Bolívar: “Maldito el soldado que vuelve su fusil en contra del Pueblo”.

5. Al Gobierno de los Estados Unidos y al Secretario General de la OEA les exigimos enérgicamente que no apoyen una vez más a la mafia narcotraficante que ha secuestrado al Estado de Honduras, como lo hicieron en 2017, avalando el escandaloso fraude electoral que el régimen prepara, para vergüenza ante el mundo y ante sus propios contribuyentes. Tal apoyo no solo contradice lo que el sistema judicial norteamericano ha revelado en los juicios de la Corte del Distrito Sur de New York, sino que se le revertirá a Estados Unidos en una mayor migración irregular a su frontera sur, en el ingreso de más drogas para corromper a sus jóvenes y en el más vergonzoso desprestigio como gobierno que asegura combatir el tráfico de drogas y la corrupción.

6. Reafirmamos que nuestra lucha no se reduce al terreno electoral por lo que hemos de seguir con nuestro grito de rebeldía contra todas las formas de explotación, opresión y violación de nuestra soberanía nacional, y proseguir nuestras luchas antes, durante y después del evento electoral, desde lo que somos, luchamos y soñamos. En particular llamamos a redoblar los esfuerzos por echar de nuestro territorio a las mal llamadas Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) contra las cuales se moviliza el Pueblo de Norte a Sur y de Este a Oeste en nuestro país.

7. Ni los gringos, ni la comunidad internacional, ni los organismos de cooperación, ni las mafias de cualquier índole nos vendrán a salvar. Una vez más ratificamos nuestra fe y compromiso de que solo el pueblo salva al pueblo. Esto lo lograremos si creemos en nuestras propias fuerzas y en nuestras capacidades porque el amor, la dignidad, la lucha y la mística popular solo son nuestras. El enemigo es poderoso, pero no es invencible y está en su peor momento, nervioso y acorralado, llegó la hora de nuestro pueblo. Nuestra convicción es invencible e inagotable.

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