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A pesar de la pandemia, Honduras surge como líder en el agro

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Don Arístides Enamorado antes migraba a San Pedro Sula en busca de trabajo, pero hoy más bien le falta tiempo para trabajar en su finca, ubicada en la aldea San Antonio Valle, del municipio de Erandique (Lempira), gracias al acceso a financiamiento, asistencia técnica y sistemas de riego que el Gobierno a través de la Alianza para el Corredor Seco les facilita a los productores de esta región.

Enamorado es uno de los beneficiarios de la Alianza para el Corredor Seco que han logrado importantes cambios en la forma de hacer agricultura, logros de los que se presentó este miércoles un informe al presidente Juan Orlando Hernández y a miembros de la cooperación internacional que colaboran en el programa, que está convirtiendo Honduras en líder en el agro a pesar de la pandemia de covid-19.

Hoy el Corredor Seco sobresale por dar el gran salto al pasar de producir 21 a 80 quintales de maíz y de 8 a 30 quintales de frijol por manzana de tierra, gracias a los sistemas de riego implementados como parte de los proyectos que ejecuta el Gobierno para mejorar la producción y fortalecer la seguridad agroalimentaria con el apoyo de la cooperación internacional.

Hernández visitó la aldea de San Antonio Valle (Erandique, Lempira), en compañía del embajador de España, Guillermo Kirkpatrick; el gerente de País del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Manuel Torres, y del embajador de la Unión Europea, Jaume Segura.

Las autoridades escucharon testimonios como el de Enamorado, quien muy emocionado dijo: “Antes me dedicaba mucho a la ‘chupa’ (ingesta de bebidas alcohólicas), hoy no tengo tiempo para eso; debemos transformarnos y eso lo he podido hacer porque ahora tengo mucho trabajo por hacer con la asistencia técnica que nos han dado, los sistemas de riego y el financiamiento”.

También Enamorado recordó que antes viajaba mucho a San Pedro Sula en busca de trabajo, “pero hoy me falta tiempo para todo el trabajo que tengo que hacer en la finca”.

La mentalidad ha cambiado

Joel Sánchez, un productor de vegetales, igual se mostró muy agradecido por el cambio que han experimentado él y los demás agricultores a partir de contar con asistencia técnica, financiamiento y sistemas de riego.

“Nos sentimos agradecidos porque muchas aldeas lo soñaron y hoy vemos que se han logrado muchas cosas. Antes en San Antonio Valle solo se daban maíz y frijoles, algunos tenían poco ganado, y al final se vio que necesitábamos los sistemas de riego. Muchos buscaban irse para las ciudades y hoy contamos con un proyecto grande de 153 personas que producen”, dijo.

Sánchez aseveró: “La mente de las personas en San Antonio Valle ha cambiado. Hoy usamos mejor el agua y hoy en día muchos desean vivir en este lugar que produce mucho. Se trabajan 50 hectáreas, 8 por productor, y eso ha permitido que muchos siembren diferente producto y se mejore la vida de nosotros los pobladores y nuestras familias”.

El gran cambio

Durante la presentación del informe se expuso sobre la diversidad de productos de la zona, que pasó de cosechar sólo maíz y arroz a una serie de vegetales y frutas que han permitido a las familias mejorar sus ingresos.

De esa forma, se informó que en los últimos 6 años se ha avanzado para cambiar el modelo de producción de alimentos hacia uno de mayor productividad y rentabilidad, lo que significa mayor empleo e ingresos y mejora de la situación de las familias productoras.

El presidente Hernández manifestó que “lo que se mira, se toca y se siente aquí son hechos y no palabras, y lo estamos viendo con los testimonios que se han logrado con los avances en San Antonio Valle, Erandique; esto es digno de resaltar y de sentirse orgulloso que lo tenemos en Honduras”.

Dijo que “los hondureños tenemos que estar agradecidos con los productores del Corredor Seco porque durante la pandemia no se han paralizado y hoy estamos viendo los resultados”.

“Es importante reconocer la voluntad de los técnicos y los productores, los cambios que se ven aquí son grandiosos y se ha hecho posible una gran transformación”, subrayó el gobernante.

Fortalecimiento de la seguridad alimentaria

Hernández recordó cuando hubo problemas con la producción de frijoles al inicio de su primer período de Gobierno y las medidas que se tomaron para asegurar el sustento de los hondureños.

“Luego de establecer un precio de garantía para los productores de frijol, aumentamos la reserva estratégica nacional de 70.000 a 100.000 quintales para fortalecer la seguridad alimentaria, y eso lo hemos logrado gracias a los productores”, comentó Hernández.

Enfatizó que “el hecho de que el Corredor Seco produzca ahora millones de libras de vegetales al mes, luego de ser un lugar de mucha pobreza y donde sólo había producción de frijoles y maíz, es algo que debemos replicar por todo el país y que no tenemos forma de agradecer a los cooperantes”.

El gobernante resaltó que “el nivel de eficiencia que se ha tenido aquí no tiene precedentes. Eso es lo que debemos llevar a todo Honduras con el esfuerzo alineado de los cooperantes”.

“El 46 % de nuestra gente vive en el campo, y al ver cómo la gente ha cambiado su vida aquí en San Antonio Valle, y al ver que la gente ya no se va a las ciudades y se decide a producir, entonces logramos ver que el esfuerzo en la inversión ha valido y se le ha sacado el provecho necesario”, afirmó el mandatario.

El titular del Ejecutivo dijo que “es de reconocer que aquí la gente no se ha paralizado durante la pandemia, y somos de los países que van a tener pocos problemas con la producción de alimentos posterior a la pandemia”.

“Ahora quizá seamos un apoyo para los demás países. Eso se lo debemos al sector productivo y en especial a las zonas productivas del Corredor Seco”, recalcó Hernández.

Mayor productividad, mayor alegría

Llevar a los pequeños productores a una cosecha más sostenible, adaptada al cambio climático y a niveles de productividad como los mencionados, ha sido posible gracias a la facilitación del acceso a sistemas de riego, a nuevos conocimientos y desarrollo de sus capacidades en nuevos sistemas de producción, que les han permitido reducir su vulnerabilidad y producir más y mejor.

Mayor productividad significa mayor producción, mayor productividad significa alegría en los rostros de los productores.

Pero, además, se logró mayor productividad con mayor rentabilidad, con medidas de política agrícola como el incremento del precio de garantía de la producción agrícola nacional que pasó de 1.000 a 1.250 lempiras por quintal de frijol y de 380 a 400 lempiras por quintal de maíz, sumado al apoyo para la búsqueda de mercado de exportación para los excedentes que este nuevo modelo de producción está generando.

La Alianza para el Corredor Seco logró apoyar a más de 50.000 familias, moviendo sus ingresos per cápita desde 0.59 centavos de dólar por persona por día hasta lograr 2.17 dólares por persona por día.

De esta forma las familias están en la ruta para salir de la pobreza y reducción de la desnutrición.

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