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A la mano de Dios pobladores de la Costa de Los Amates

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Los más de seis mil pobladores de la Costa de Los Amates perdieron las esperanzas de comunicarse con tierra firme por el resto del año, debido a la intensa crecida del Río Goascorán, tras el paso de las tormentas Eta y Iota.

Desde hace tres meses, la poderosa vertiente desbordada mantiene aislada a por lo menos 12 comunidades y está inundado frecuentemente una parte de El Cubulero, en el municipio de Alianza, Valle.

Por los momentos, los pobladores cruzan el río en lanchas arriesgando la vida cada día y semiparalizando sus actividades comerciales, agrícolas y ganaderas con el resto del municipio.

“Ya llevamos tres meses cruzando gente, esperábamos que en noviembre bajaran las aguas, pero con las nuevas crecidas a lo mejor hasta el otro año”, dijo el alcalde municipal, Faustino Manzanares.

La alcaldía ha puesto a disposición una lancha para cruzar gratuitamente a los pobladores, pero no se da abasto en virtud de tanta gente. Otros lancheros privados cobran por el servicio lo que ha disparado el costo de vida de la gente.

“Es bien difícil cruzar este río, todos los días ponemos en peligro la vida”, dijo “Trino” Canales, el lanchero municipal. “Dios quiera esto pase pronto porque la gente se está quedando sin alimentos y agua”, agregó.

Como se trata de un valle fértil, la gente de la Costa de Los Amates mantiene un comercio activo con los mercados de Nacaome, Choluteca, Tegucigalpa y El Salvador, pero en estos momentos se encuentra cortado.

La crecida del río afecta además los cultivos de granos básicos y la pesca artesanal en el Golfo de Fonseca, dejando sin ingresos a cientos de familias de la zona.

El problema es viejo y mil veces contado desde que en el 2,012 el río derrumbó el puente a los dos días de inaugurado por el entonces Soptravi.

Este puente conectaba a la Costa de Los Amates con el resto del municipio y en su lugar quedó un vado con una plancha de cemento, permitiendo el cruce en verano. Desde entonces estos pobladores enfrentan la misma tragedia todos los inviernos: Crece la vertiente y la Costa de Los Amates queda incomunicado.

El alcalde liberal, quien ejerce su segundo periodo, dijo que lo ideal es dragar el río y construirle bordos, pero se necesita un presupuesto millonario que esa alcaldía no puede pagar.

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