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Kolésnikova se había resistido a su expulsión

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Bielorrusia afirmó que arrestó a la opositora María Kolésnikova, una de las líderes de las protestas contra el presidente Alexander Lukashenko, cuando huía del país, pero la vecina Ucrania y sus colegas aseguraron que en realidad se trató de un intento fallido de exilio forzado, condenado duramente por Estados Unidos.

La llevaron por la fuerza a la frontera bielorrusa-ucraniana el lunes por la noche, ella “gritaba que no iría a ninguna parte”, “rompió su pasaporte” y “salió por la ventanilla del coche para dirigirse a la frontera bielorrusa” donde fue detenida, contaron en Kiev dos colaboradores que estaban junto a ella, Anton Rodnenkov e Ivan Kravtsov, quienes optaron por salir del país.

Los dos hombres dijeron que el lunes por la mañana unos desconocidos los llevaron a varias administraciones, esposados y con una bolsa en la cabeza. Los interrogaron y amenazaron con acciones legales y finalmente les ofrecieron irse del país.

“Lo que les interesaba era transportar a María Kolésnikova fuera de las fronteras. Explicaban que era necesario para una desescalada” en Bielorrusia, dijo Kravtsov.

Lukashenko sostuvo por su parte que Kolésnikova había sido arrojada desde un coche “en marcha” por dos opositores cuando huían hacia la vecina Ucrania, y agregó que negocia con Kiev la entrega de ambos.

Las autoridades ucranianas desmintieron esta versión de los hechos, y explicaron que Kolésnikova se había resistido a su expulsión y la policía la detuvo ante la imposibilidad de echarla del país.

“Kolésnikova está actualmente detenida”, dijo a la AFP el portavoz de la guardia fronteriza Anton Bychkovsky sobre la última de las tres figuras de la oposición durante la campaña presidencial que todavía está en Bielorrusia.

Washington denunció el intento de expulsión.

“Estados Unidos, en coordinación con nuestros socios y aliados, está considerando sanciones específicas adicionales para promover que los involucrados en abusos de derechos humanos y represión en Bielorrusia rindan cuentas”, dijo el secretario de Estado Mike Pompeo.

Las otras dos, la candidata Svetlana Tijanóvskaya y Veronika Tsepkalo, ya tuvieron que exiliarse.

– “Mi pueblo necesita ayuda” –
En una entrevista concedida a varios medios públicos rusos y que será difundida posteriormente, Lukashenko aseguró que “si Bielorrusia cae, la próxima será Rusia”.

“Si Lukashenko se derrumba, todo el sistema se derrumbará, seguido de todo Bielorrusia”, añadió.

Tras haber acusado a Rusia durante la campaña electoral de querer apartarlo por su negativa a someterse a las ambiciones de Moscú, Lukashenko dio un giro de 180 grados, pidiendo el apoyo ruso ante el movimiento de protesta inédito desde su llegada al poder en 1994. Ahora denuncia un complot occidental contra su país.

Kolésnikova, de 38 años, desapareció el lunes en Minsk, “secuestrada” según sus partidarios.

Tijanóvskaya, exiliada en Lituania, pidió su liberación inmediata y denunció una “situación absolutamente inaceptable” en Bielorrusia.

“Esta no puede ser la norma en Europa, ni en un mundo civilizado”, dijo en una intervención por videoconferencia ante la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. “Mi pueblo, mi nación necesita ayuda”, dijo Tijanóvskaya.

Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo que espera que la situación de Kolésnikova “se aclare pronto”.

Muchos opositores, ya sean o no miembros del Consejo de Coordinación, se vieron obligados al exilio o fueron encarcelados en las últimas semanas.

Las autoridades iniciaron acciones legales contra este organismo por “amenaza a la seguridad nacional”.

– Peligro real –
Desde hace un mes, las manifestaciones semanales reunieron a más de 100.000 personas todos los domingos en Minsk para denunciar la reelección del jefe de Estado, considerada fraudulenta, el 9 de agosto pasado con el 80% de los votos frente a Tijanóvskaya.

El gobierno bielorruso ya recurrió en el pasado al exilio forzado para alejar a sus detractores. Tijanóvskaya se fue a Lituania inmediatamente después de las elecciones, según sus partidarios, luego de sufrir presiones.

La semana pasada, otra miembro del Consejo de Coordinación, Olga Kovalkóva, dijo que tuvo que irse a Polonia bajo amenaza después de que los servicios de seguridad la llevaran a la frontera.

Lukashenko descartó hasta ahora cualquier concesión y habló de manera vaga de una posible revisión de la Constitución.

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