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Distrito Central tendrá 900 muertos por el virus a finales de julio

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    Cuando se ha entrado en la quinta fase de la pandemia, los vaticinios son los peores para el Distrito Central en las próximas tres o cuatro semanas.

    Las cifras no dejan lugar a confusiones. En promedio, cada 24 horas mueren 30 personas en los hospitales Escuela, San Felipe, El Tórax y el Seguro Social.

    Si las fatalidades siguen al mismo ritmo, se calcula que a finales de julio el Distrito Central sumaría 900 muertos si no es que más por la saturación del sistema sanitario público y privado.

    Los médicos que están al frente de la batalla en los hospitales públicos condenan que, en lugar de ejecutar acciones para incrementar el número de pacientes recuperados, la apuesta de la gestión de riesgos pareciera ser la de contabilizar más víctimas.

    Las proyecciones son fatalistas. Los mismos entendidos en la asignatura han alertado que, en el punto más alto de la curva epidemiológica, Francisco Morazán podría alcanzar un porcentaje de mortalidad del 30 por ciento, por encima de lo reportado en San Pedro Sula, Cortés.

    Los críticos de la respuesta gubernamental a la plaga del nuevo virus han reprochado la ausencia de soluciones más integrales en lo concerniente a la expansión de la capacidad hospitalaria, la contratación de más personal calificado, el suministro de equipo de bioseguridad y la dotación de insumos primordiales.

    La estrategia de contención de la peste debe ser más radical y menos parsimoniosa desde el punto de vista de los investigadores científicos que han recomendado la apertura de más centros de triaje.

    El Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (SINAGER), anunció que esta semana estará en servicio una sala de clasificación de los pacientes de acuerdo con su estado clínico en la colonia Mayangle de Comayagüela y otro más será ubicado en la Villa Olímpica de Tegucigalpa.

    Todas estas acciones tendrían que ir acompañadas de un plan de detección masiva del nuevo virus mediante el levantamiento de pruebas rápidas entre la población de los sectores con las tasas más altas de infección.

    Las muestras de inmediato resultado que han sido procesadas en el Distrito Central en las últimas semanas arrojan una positividad arriba del 50 por ciento.

    Los resultados son semejantes en las pruebas PCR o “hisopado”, cuya cobertura se ha incrementado desde un promedio de 500 diarias a cerca de dos mil en las últimas fechas. En cuestión de horas, los hospitales Escuela y San Felipe, en alternancia con el Instituto Cardiopulmonar, comenzarán a realizar un centenar de exámenes PCR en tiempo real.

    Los análisis matemáticos señalan que en la segunda quincena de julio se presentará el pico más alto de la pandemia. Honduras apenas ha iniciado la escalada de los casos en una etapa en la que “todo se está yendo fuera de control”.

    Los conocedores del escenario epidemiológico del país aseguran que todo irá peor si la gestión de riesgos demora en dar un contundente golpe de timón que haga posible revertir la incidencia de la mortal pandemia.

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