México se convierte en la policía migratoria de EEUU

Internacionales .

El presidente estadounidense Donald Trump lo celebró como una victoria propia.

El mandatario felicitó al gobierno de México por intentar detener el paso de miles de migrantes centroamericanos, la mayoría de Honduras, en su marcha rumbo a Estados Unidos.

«¡Quiero agradecer a México y a los líderes de México, que han sido increíbles! (…) ¿Y saben por qué (detuvieron a los migrantes)? ¡Porque ahora México respeta el liderazgo de Estados Unidos!», dijo Trump en un mitin político en Nevada, en el oeste del país.

La marcha de centroamericanos, muchos de ellos mujeres y niños, había sido detenida el viernes por fuerzas policiales de México, que llegaron a emplear gases lacrimógenos y escudos antimotines para frenar el avance de los migrantes.

Algunos decidieron aceptar la oferta del ejército guatemalteco de llevarlos de regreso a Honduras en buses otros solicitaron la condición de refugiado en México, que anunció iba a tramitar 300 al día.

Pero muchos más, varios miles, decidieron perseverar en su intención de continuar rumbo a EE.UU. y lo hicieron cruzando por el río.

En cualquier caso, el uso de la fuerza por parte del gobierno mexicano no fue bien visto por muchos en el país.

Políticos, líderes sociales, analistas y figuras públicas criticaron que México se convirtiera en una suerte de «policía migratoria» que sirve a intereses de EE.UU. y su presidente.

«El Estado mexicano debe actuar con la mayor sensibilidad y responsabilidad para que la caravana migrante no desemboque en una crisis humanitaria de proporciones alarmantes (…) Debemos ser la bisagra, no el muro fronterizo», dijo en Twitter el senador Ricardo Monreal, líder de la mayoría en el Senado.

Peña Nieto defendió las acciones de la policía el viernes en un mensaje televisado: «Como cualquier país soberano, México no permite ni permitirá el ingreso a su territorio de manera irregular y, mucho menos, de forma violenta».

Sin embargo, los críticos señalan que, durante la última década, los esfuerzos de los gobiernos de México y Estados Unidos se han enfocado en implementar controles más estrictos en la frontera mexicana con Guatemala.

Y eso se ha reflejado en el incremento de las detenciones en la frontera sur y a lo largo del país.

El muro no es de ladrillo y hormigón, sino de gente, de cuerpos de seguridad del Estado», le dijo a BBC Mundo Salvador La Cruz, del Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, al evaluar la problemática.

«FRONTERA SEGURA»

El gobierno de Enrique Peña Nieto implementó en 2014 el plan «Frontera Segura», que presentó como una reestructuración de la política migratoria en la frontera con Guatemala, un paso obligado de los migrantes centroamericanos.

El nuevo enfoque marcó como prioridades el lograr un paso «formal y ordenado» de migrantes, brindarles «mayor seguridad» ante la violencia criminal creciente y otorgarles documentos de tránsito.

Sin embargo, como señalaron en un informe en ese momento Christopher Wilson y Pedro Valenzuela, del think thank Wilson Center, la estrategia de reforzamiento de seguridad venía desde tiempo atrás con un acompañamiento a la política migratoria de EE.UU.

«Estados Unidos ha incrementado su compromiso con México en temas relacionados con la frontera sur, en gran parte a través de la Iniciativa Mérida», firmada en 2008 entre el los presidentes Felipe Calderón y George W. Bush, dice el informe de Wilson y Valenzuela.

El Servicio de Investigación del Congreso de EE.UU., citan los autores, documentó que ese país proporcionó a México US$6,6 millones en «equipos de inspección no intrusivos» y US$3,5 millones en «quioscos móviles, operados por el Instituto Nacional de Migración de México, que captan la información biométrica y biográfica» de migrantes.

El Departamento de Estado de EE.UU. también ofreció capacitación a patrullas fronterizas, equipos de comunicaciones y apoyo para el desarrollo de la movilidad aérea y vigilancia de México, según el reporte.

El efectivo «muro» de policías y militares que usa México para detener migrantes centroamericanos.

A partir de la implementación del plan Frontera Segura, las estadísticas oficiales muestran que el número de detenciones de migrantes se incrementó entre 2014 y 2016, al pasar de 119.714 a 179.618.

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Los patrullajes en las carreteras de los estados de Chiapas y Tabasco, con militares y funcionarios migratorios, logran la captura de 66% de los migrantes que entran de forma indocumentada al país, según la Unidad de Política Migratoria mexicana.

EL «MURO» MEXICANO

Para algunos políticos y analistas del fenómeno migratorio centroamericano, la política de contención que han implementado los últimos dos presidentes mexicanos explica el momento actual.

«En materia de drogas, hemos hecho el trabajo sucio de EE.UU. ¿También lo haremos en materia migratoria?», cuestionó el analista José Antonio Crespo al referirse al agradecimiento de Trump a México.

La politóloga, Denise Dresser, también objetó el trato hacia los centroamericanos: «¿Y luego con qué cara reclamamos el maltrato a nuestros migrantes cuando intentan cruzar la frontera estadounidense, en busca de oportunidades que no encuentran en su propio país?».

El presidente estadounidense Donald Trump lo celebró como una victoria propia.

 

El mandatario felicitó al gobierno de México por intentar detener el paso de miles de migrantes centroamericanos, la mayoría de Honduras, en su marcha rumbo a Estados Unidos.

«¡Quiero agradecer a México y a los líderes de México, que han sido increíbles! (…) ¿Y saben por qué (detuvieron a los migrantes)? ¡Porque ahora México respeta el liderazgo de Estados Unidos!», dijo Trump en un mitin político en Nevada, en el oeste del país.

La marcha de centroamericanos, muchos de ellos mujeres y niños, había sido detenida el viernes por fuerzas policiales de México, que llegaron a emplear gases lacrimógenos y escudos antimotines para frenar el avance de los migrantes.

Algunos decidieron aceptar la oferta del ejército guatemalteco de llevarlos de regreso a Honduras en buses otros solicitaron la condición de refugiado en México, que anunció iba a tramitar 300 al día.

Pero muchos más, varios miles, decidieron perseverar en su intención de continuar rumbo a EE.UU. y lo hicieron cruzando por el río.

En cualquier caso, el uso de la fuerza por parte del gobierno mexicano no fue bien visto por muchos en el país.

Políticos, líderes sociales, analistas y figuras públicas criticaron que México se convirtiera en una suerte de «policía migratoria» que sirve a intereses de EE.UU. y su presidente.

«El Estado mexicano debe actuar con la mayor sensibilidad y responsabilidad para que la caravana migrante no desemboque en una crisis humanitaria de proporciones alarmantes (…) Debemos ser la bisagra, no el muro fronterizo», dijo en Twitter el senador Ricardo Monreal, líder de la mayoría en el Senado.

Peña Nieto defendió las acciones de la policía el viernes en un mensaje televisado: «Como cualquier país soberano, México no permite ni permitirá el ingreso a su territorio de manera irregular y, mucho menos, de forma violenta».

Sin embargo, los críticos señalan que, durante la última década, los esfuerzos de los gobiernos de México y Estados Unidos se han enfocado en implementar controles más estrictos en la frontera mexicana con Guatemala.

Y eso se ha reflejado en el incremento de las detenciones en la frontera sur y a lo largo del país.

El muro no es de ladrillo y hormigón, sino de gente, de cuerpos de seguridad del Estado», le dijo a BBC Mundo Salvador La Cruz, del Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, al evaluar la problemática.

«FRONTERA SEGURA»

El gobierno de Enrique Peña Nieto implementó en 2014 el plan «Frontera Segura», que presentó como una reestructuración de la política migratoria en la frontera con Guatemala, un paso obligado de los migrantes centroamericanos.

El nuevo enfoque marcó como prioridades el lograr un paso «formal y ordenado» de migrantes, brindarles «mayor seguridad» ante la violencia criminal creciente y otorgarles documentos de tránsito.

Sin embargo, como señalaron en un informe en ese momento Christopher Wilson y Pedro Valenzuela, del think thank Wilson Center, la estrategia de reforzamiento de seguridad venía desde tiempo atrás con un acompañamiento a la política migratoria de EE.UU.

«Estados Unidos ha incrementado su compromiso con México en temas relacionados con la frontera sur, en gran parte a través de la Iniciativa Mérida», firmada en 2008 entre el los presidentes Felipe Calderón y George W. Bush, dice el informe de Wilson y Valenzuela.

El Servicio de Investigación del Congreso de EE.UU., citan los autores, documentó que ese país proporcionó a México US$6,6 millones en «equipos de inspección no intrusivos» y US$3,5 millones en «quioscos móviles, operados por el Instituto Nacional de Migración de México, que captan la información biométrica y biográfica» de migrantes.

El Departamento de Estado de EE.UU. también ofreció capacitación a patrullas fronterizas, equipos de comunicaciones y apoyo para el desarrollo de la movilidad aérea y vigilancia de México, según el reporte.

El efectivo «muro» de policías y militares que usa México para detener migrantes centroamericanos.

A partir de la implementación del plan Frontera Segura, las estadísticas oficiales muestran que el número de detenciones de migrantes se incrementó entre 2014 y 2016, al pasar de 119.714 a 179.618.

Los patrullajes en las carreteras de los estados de Chiapas y Tabasco, con militares y funcionarios migratorios, logran la captura de 66% de los migrantes que entran de forma indocumentada al país, según la Unidad de Política Migratoria mexicana.

EL «MURO» MEXICANO

Para algunos políticos y analistas del fenómeno migratorio centroamericano, la política de contención que han implementado los últimos dos presidentes mexicanos explica el momento actual.

«En materia de drogas, hemos hecho el trabajo sucio de EE.UU. ¿También lo haremos en materia migratoria?», cuestionó el analista José Antonio Crespo al referirse al agradecimiento de Trump a México.

La politóloga, Denise Dresser, también objetó el trato hacia los centroamericanos: «¿Y luego con qué cara reclamamos el maltrato a nuestros migrantes cuando intentan cruzar la frontera estadounidense, en busca de oportunidades que no encuentran en su propio país?».