Setién llega a poner más ofensivo al Barça

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Quique Setién (Santander, 27 de septiembre de 1958) es el elegido para relevar a Ernesto Valverde en el banquillo del Barça.
En la retina de muchos aficionados azulgrana, seguro, aún permanece la exhibición que firmó con el Betis en el Camp Nou la temporada pasada.
El conjunto verdiblanco, con una presión altísima, tres centrales y un juego descaradamente ofensivo, logró un al final ajustado triunfo por 3-4. Dos tantos de Leo Messi y uno de Arturo Vidal maquillaron un poco las cosas para los locales.
Muchos, entonces, envidiaron las formas de los béticos. Hasta tal punto, que la opción de Setién, fulminado por el club de Heliópolis en mayo del año pasado, ya llegó a sonar como posible recambio de Valverde si los barcelonistas caían en final de la Copa del Rey.
Siete meses y medio después, esa opción ya se ha convertido en una realidad.
En los últimos meses, el nombre de Quique Setién, el último entrenador visitante capaz de vencer en el Camp Nou, ha estado planeando por encima de varios banquillos con técnicos en la cuerda floja, como el Villarreal de Javi Calleja e, incluso, curiosamente, el Betis de Rubi. Ninguna opción, no obstante, llegó a concretarse y el cántabro tendrá ahora la oportunidad de dirigir a un Barça que llevaba ya mucho tiempo en su punto de mira. No en vano, Johan Cruyff siempre ha sido uno de sus grandes referentes. Le gusta atacar, ya sea con cuatro defensas, tal y como empezó en el Betis, o con tres, con aquel sello de inlfuencia ‘ajacied’ que tanto gusta en el entorno azulgrana. Como jugador, defendió las camisetas del Racing, en dos etapas, el Atlético, el Logroñés y el Levante. Como entrenador, su debut ya fue fulgurante: tomó el mando del Racing, al que se había incorporado como director general deportivo a principios de la temporada 2001-02, tras la destitución de Gustavo Benítez y llevó al equipo a Primera para regresar acto seguido a los despachos. Un dulce sabor de boca al que le siguieron dos tragos amargos: su despido como técnico del Poli Ejido en la campaña 2003-04, tras lograr sólo dos triunfos en 15 partidos, y una brevísima etapa como seleccionador de Guinea Ecuatorial, en la que sólo dirigió un encuentro, según explicaría después, por la poca seriedad de los dirigentes deportivos de ese país.
Sus siguientes experiencias, en el Lugo, Las Palmas y el Betis, se caracterizarían por una serie de altibajos que culminarían en los dos primeros casos con su salida voluntaria del club y un despido sin paliativos en el segundo, por mucho que los verdiblancos fueran capaces de imponerse al Barça y al Real Madrid tanto en el Camp Nou como en el Bernabéu. Sus ideas siempre han sido muy claras. Pero no por ello del todo innegociables. «No soy prepotente, y de hecho mi cuerpo técnico tiene una influencia enorme sobre mí, suelo rodearme de gente mucho más lista que yo porque es la manera de renovar, de avanzar», confesó el técnico en una entrevista concedida a EL MUNDO el pasado mes de mayo. Una conversación en la que confesó también que tenía un poco abandonada su otra gran pasión: el ajedrez. Hasta tal punto, que incluso llegó a tener la ocasión de jugar unas partidas con dos grandes maestros: Anatoly Karpov y Garri Kasparov.
No son los dos únicos ídolos que Quique Setién tuvo la oportunidad de conocer en persona. Mucho más rocambolesca fue la manera en que intercambió unas palabras con uno de los grandes astros del fútbol: Pelé. Según confesó el nuevo técnico azulgrana en una entrevista concedida a El Periódico, lo vio en una salida nocturna, a altas horas de la madrugada, aprovechando que no podía jugar un partido con el Atlético por sanción. Al fnal, se armó de valor y se acercó para pedirle un autógrafo, explicándole que él también era futbolista. «Y si juegas al fútbol, ¿qué haces a estas horas en la discoteca?», le contestaría la estrella brasileña. Todo un jarro de agua fría. Algo que, desde luego, con la perspectiva del tiempo, recuerda ahora con una sonrisa en los labios. (Tomado de elmundo.es)