Sevilla cayó ante Apoel en Nicosia

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El Sevilla cayó ante el Apoel en Nicosia y no logró el pleno de puntos en la fase de grupos de la Europa League, principalmente, porque se tomó el trámite como si de un amistoso invernal se tratara, salvo con honrosas excepciones. La principal, la del debutante Genaro, que no desaprovechó la oportunidad mostrando contundencia y personalidad. La mejor muestra de esto fue las reiteradas broncas que les dedicó a algunos de sus compañeros en el césped por no replegar como era debido. Tampoco desentonó Ocampos, que volvió a tener minutos en Europa mientras sigue cumpliendo su sanción en LaLiga.
El primer tiempo fue una tortura de la que sólo cabe destacar un minuto de luz en el apagón generalizado. Fue rondando la media hora, cuando Suleiman se quedó sólo ante Bono y el portero sevillista le sacó una mano providencial. En la contra, Ocampos demostró tanta potencia como falta de luces a la hora de elegir la mejor opción, y estrelló su disparo en Belec. Tras el paso por vestuarios, varias entradas feas, un penalti a Ocampos fallado por Dabbur, que desapareció desde ese error, y un gol en un saque de esquina del Apoel en el que no se sabe si estuvo peor Bono quedándose a meda salida o Sergi Gómez perdiendo la marca. Tanto da que da lo mismo.
Quedaba media hora pero el Sevilla ni podía ni sabía, salvo por los arrebatos de Ocampos. El argentino estuvo tan cerca de llevar a su equipo hasta el empate como de volver a ser expulsado por uno de sus habituales cruces de cables. El Apoel no mató a la contra gracias a que Bono se redimió de su error en el gol y así se le puso fin a dos meses y medio sin perder un partido de los sevillistas, para regocijo del público chipriota. Al menos, fue donde y cuando no había nada en juego, aunque las actuaciones de algunos futbolistas justificaron los motivos que tiene Lopetegui para darles pocas o nulas oportunidades.