La corrupción y el fraude en las empresas de América Latina

Internacionales .

La responsabilidad de la lucha contra la corrupción y el fraude debe recaer en la alta gerencia, especialmente la junta directiva y la gerencia general, así lo demuestra el estudio “Una mirada al tema de corrupción y fraudes en las empresas de América Latina”.

Según este estudio desarrollado por INCAE Business School y KPMG, para combatir la corrupción en las empresas las altas gerencias deben empezar por crear un efectivo sistema de comunicación interna para concientizar y capacitar a todo el personal sobre la visión, las políticas y los protocolos de la organización en este tema.

Dar a conocer la percepción que tienen altos ejecutivos de empresas latinoamericanas acerca de la corrupción y el fraude en sus organizaciones, así como el impacto, los responsables y los factores detonantes es el objetivo de este estudio que pretende servir de alerta sobre la importancia de establecer mecanismos que permitan una efectiva gestión para mitigar estos riesgos en las empresas. Sin lugar a dudas la sensibilización sobre estos problemas y la comprensión de los factores específicos que envuelven el fraude y la corrupción ayudará a las organizaciones a prevenirlos, detectarlos de manera oportuna y responder apropiadamente.

“El estudio nos muestra que existe todavía una brecha entre las mejores prácticas anti corrupción y lo que sucede en América Latina. Estos resultados confirman la importancia de aumentar la formación y la promoción de las mejores herramientas para prevenir, detectar y erradicar estos problemas en la región tanto en el mundo público como en el de la empresa privada”, comentó Luis Cuenca, Profesor de INCAE.

Para este estudio se tomó la opinión de más de 1000 ejecutivos de 18 países de América Latina y el Caribe, de los cuales 23% de estos trabajan en compañías con ventas de más de $50.000.000.

Parte de las recomendaciones que arroja este estudio es que para combatir la corrupción y el fraude se debe elaborar e implementar un programa de gestión de riesgos, nombrar un oficial antifraude, realizar una evaluación periódica relacionada con el conflicto de intereses, crear programas de incentivos para que las personas denuncien actos corruptos, contar con mecanismos para la detección, así como implementar y comunicar de forma efectiva códigos de conducta que incorporen los valores corporativos en contra del fraude y la corrupción, entre otros.

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“El combate al fraude y la corrupción nace desde los órganos de gobierno corporativo, y debe permear en la organización a través de su cultura organizacional, mediante el establecimiento de programas formales anti fraude y corrupción”, afirmó Federico García, socio de Advisory de KPMG en Costa Rica.

Este estudio fue elaborado en el marco de RETAIN (Responsibility, Ethics and Transparency Initiative) de CLACDS por Susan Clancy, Konstantina Tzini, Arnoldo Rodríguez y Luis Cuenca, profesores de INCAE y Federico García, Socio de Asesoría, KPMG en Costa Rica.

Si desea acceder al estudio completo, puede acceder a través del siguiente enlace: http://bit.ly/36ENnlr