Di María se vuelve verdugo del Real Madrid

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Cuando el sorteo determinó que Real Madrid y PSG caían en el mismo grupo y que abrían su participación en la Liga de Campeones nadie hablaba de Ángel Di María.
La expectativa del mundo futbolero por ese entonces apuntaba los flashes para otro lado. Neymar protagonizaba una novela en la que coqueteaba con Barcelona y el Madrid y se terminó quedando a disgusto en Francia. Y Fideo figuraba como una posible moneda de cambio ante una transferencia rutilante.

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El mercado de pases terminó y en este presente las fichas más valiosas también se apostaban a otros jugadores.

Los españoles palpitaban el estreno de Eden Hazard, su fichaje estrella. O el regreso de James Rodríguez. Y la sociedad que arriba formaban nuevamente Bale y Benzema. Del otro lado, sin Mbappé por lesión y con Neymar en la platea por suspensión, las miradas estaban encima de Mauro Icardi que salió de titular. Hasta la presencia de Keylor Navas en el arco del PSG tras su enorme ciclo en el Real Madrid daba más que hablar.
Pero fue Di María el hombre. El que otra vez puso su sello cuando nadie lo esperaba. En el partido de las estrellas, Fideo clavó un doblete en el primer tiempo. Y mostró todo su repertorio.
El rosarino utilizó el carril izquierdo como punto de partida pero, a diferencia de sus habituales partidos en la Selección, aparecía suelto por el centro, flotando por el frente de ataque. Así gritó los dos tantos.
El del 1-0 con una definición rápida, de primera, de goleador, con un zurdazo seco al primer palo tras un centro al corazón del área. Di María tiró la diagonal, fue a buscar el espacio que había dejado Icardi al salir a pivotear, y fue letal.
El del 2-0 fue en una posición similar al golazo que le hizo a Francia en el Mundial. En el rol de enganche, frontal al arco de Courtois, controló hacia su zurda y sacó un latigazo perfecto que se clavó contra el poste izquierdo.
Los goles cambiaron el escenario por completo. Hasta el bombazo De María a la media hora de juego el encuentro era parejo con un Real Madrid que intentaba progresar en el campo con prolijidad pero se tornaba previsible, lento. No lograba explotar la velocidad de Bale ni la habilidad de Hazard, bien neutralizados por los defensores locales.
Lo del PSG era mucho más directo. Y allí Di María fue el mejor intérprete.
Para el segundo tiempo la salida de Icardi liberó aún más a Fideo, al que se lo podía ver como centrodelantero de acuerdo a cómo se gestaba el ataque. Así tuvo una nueva chance de gol, quedó mano a mano con Courtois, la picó y se fue apenas arriba.
Ya con el Madrid jugado, sobre el cierre de los 90 minutos, llegó el golazo de Thomas Meunier que liquidó la historia.
«Di María puede jugar en cualquier posición. Se mueve muy bien, con buen disparo y es rápido», lo había elogiado Zinedine Zidane el año pasado cuando Fideo todavía se vestía de blanco.
Esta vez fue su verdugo y no disimuló su felicidad a la hora de gritar los goles. El mundo futbolero habla de Di María, el actor secundario al que nadie apostaba y se puso el traje de héroe.

Otros partidos
Además, por el mismo Grupo A que integran Real Madrid y PSG, Brujas empató 0-0 ante Galatasaray. En otro partido de la jornada, Manchester City arrancó su participación en la Champions con un buen triunfo como visitante de Shakhtar Donetsk: fue 3-0 con goles de Riyad Mahrez, Ilkay Gundogan y Gabriel Jesus.