Se termina la era de las chozas

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Por décadas, las chozas elaboradas de telas, láminas, madera y ramas eran consideradas casas, para más de 43 humildes familias, que residen en la comunidad de El Coyolar, municipio de San Marcos de la Sierra, departamento de Intibucá.
Los pobladores de esa localidad tuvieron que pasar por frio, calor, inundaciones, además de no gozar de servicios básicos como agua, saneamiento básico, energía eléctrica, entre otros y así vivieron generaciones tras generaciones.
En la actualidad, las condiciones de precariedad en las que vivían esos humildes hondureños cambiaron gracias a la ejecución de un sistema integral de microcaptación Pluvial, Saneamiento básico, energía fotovoltaica y la construcción y mejoramiento de viviendas dignas.
La obra es desarrollada por el Proyecto de Infraestructura Rural (PIR) adscrito, al Instituto de Desarrollo, Comunitario, Agua y Saneamiento (IDECOAS) cuyo objetivo principal es erradicar la pobreza con múltiples obras sociales de desarrollo rural.
El proyecto integral consiste en el suministro de 43 sistemas de microcaptación pluvial, la construcción de 13 viviendas totalmente nuevas, además de la instalación de 16 techos, la construcción de 28 pisos de concreto y 29 letrinas en 30 viviendas de la zona y la colocación de 23 sistemas fotovoltaicos.
La señora Gregoria Lorenzo Vásquez, quien habita en esa zona, desde hace 32 años, expresó que se siente muy feliz con el proyecto, ya que para ellos es de gran impacto porque les permitirá vivir de una manera digna y con las condiciones humanas que toda persona merece.
“Soy madre soltera y en más de una ocasión tuve que salir de mi casita huyendo con mis hijos de las inundaciones en época lluviosa, pero ahora gracias a que me están construyendo una casa digna eso no me volverá a pasar”, manifestó la beneficiaria.

El costo de ese importante proyecto para la comunidad de El Coyolar asciende a una inversión de más de seis millones de lempiras destinados por el gobierno central con la contrapartida municipal de San Marcos de la Sierra.
La coordinadora de PIR, Rosemary Bendeck, explica que las condiciones de los vecinos de esa comunidad eran paupérrimas porque no cuentan con una fuente de agua natural ni subterránea; además de carecer de producción agrícola y empleo debido a que la tierra no es fértil por ser rocosa.
Bendeck puntualizó que “como gobierno y responsable del desarrollo de las comunidades rurales del país, teníamos que resolver la problemática y lo conceptualizamos con un proyecto integral de mejoramiento tanto social como económico, para cambiar el panorama en las que vivían estas personas”.
Anunció, que la inversión en esta comunidad actualmente ronda por los seis millones de lempiras y se estará invirtiendo una suma similar en otra comunidad vecina, la que será intervenida en los próximos días.