Encarrilada la máquina

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SAN PEDRO SULA. Los aurinegros del Real España sacaron tres puntos, como era su obligación, en el juego que enfrentaron anoche al Real de Minas, en el Morazán de San Pedro Sula. Sumaron nueve puntos y esto debido a los goles de Jairo Puerto y Rony Martínez suficientes para que la “Máquina” se encarrile hacia las primeras posiciones.
En realidad, se esperaba más de los locales ya que le echaron toda su artillería al colero de la tabla general pero la resistencia defensiva y el trabajo del debutante portero isleño Juliani Archibald retardaban las celebraciones de los hinchas aurinegros.
El primer gol del encuentro lo facturó Jairo Puerto. El lateral incursionó por la banda contraria y se escabulló en medio de cuatro rivales, se apoyó en Rony Martínez quien esperó el desmarque para dejarlo frente al portero Archibald a través de una pared perfecta y semi caído logró ponerle la pierna derecha y comenzar a marcar distancias.
Antes de irse al descanso el primer asomo de los celestes acaeció a través de un centro largo que le enviaron a Juan Ramón Mejía, este le ganó el salto a Velázquez Colón pero la pelota se fue pegada al vertical izquierdo del “Buba” López.
Segundos después fue el portero “minero” que evitó la caída de su equipo en dos ocasiones, primero lo buscó Mario Martínez y después Darixon Vuelto con una volea, ambos fuera del área pero con el mismo desenlace: manotazos afuera para dejar su valla solamente con un gol en contra.
Aún estando en desventaja en el resultado, Real de Minas no arriesgó ni adelantó filas, parecía que la idea era no salir goleado porque su propuesta en ataque fue completamente nula en la parte de complemento, sus tres cambios no llegaron a cambiar la postura inicial.
Y con eso parecía que el Real España se conformaba, no lo apretaban y sumar tres puntos era cuestión de esperar que el árbitro pitara el final del encuentro dado que todo era un mismo trámite.
Pero cuando está el “Chino” López en el campo de juego algo bueno tiene que suceder para los “catedráticos” y en esta ocasión levantó la mano. Entró de cambio para jugar un poco más de veinte minutos, suficiente para ponerle un centro con precisión de cirujano para Rony Martínez que estaba solo y sin marca y la mandó a guardar de cabeza sin siquiera haber despegado los pies del suelo. Pitó la “Máquina” y ahora espera con buen ánimo el derbi sampedrano.